martes, 28 de febrero de 2012

Inauguración de la Muestra "El arte como impugnación del silencio" 10 de Marzo a las 19hs. Museo de Arte contemporáneo

El arte como impugnación del silencio

La tarea de mantener viva la memoria, recuperando los proyectos e ideales de las generaciones víctimas del terrorismo de estado durante la última dictadura militar, es una responsabilidad que la sociedad argentina asumió a medida que el sistema democrático se fue afianzando. Mientras que durante la investigación de los hechos acaecidos en aquella etapa, los poderes del Estado actuaron dándole impulso o favoreciendo retrocesos, la sociedad ha mantenido viva la memoria para que nunca más estos sucesos vuelvan a repetirse. A la lucha llevada adelante, en primer término por los organismos de derechos humanos y los familiares de las víctimas, se le fue sumando la voluntad del Estado democrático y el conjunto de la sociedad.
La lucha por la “Memoria, Verdad y Justicia” se inscribe como un ejemplo que nos trasciende y enorgullece. Dice Horacio Wild en una crónica sobre el trabajo de Arte Memoria Colectivo: La desaparición forzada de personas no buscaba solamente desaparecer ciudadanos, buscaba destruir las ideas en las que se articulan el deseo de las personas, y de allí su acción en el mundo. El trabajo del colectivo Arte Memoria permite recuperar desde otro lugar las imágenes de los seres que hemos perdido, también su singularidad, sus sueños e ideales. En el proceso de construcción de la obra, sus seres queridos y amigos toman sus fotos, conversan sobre ellos, los recuerdan, relatan distintos momentos vividos, se emocionan y les dan color a las fotos de acuerdo a su memoria, desatando sus imágenes en blanco y negro del horror que con el tiempo quedó anudado a ellas.
La participación de quienes escucharon hablar de ellos, conocieron sus historias de vidas o simplemente se identifican con sus sueños, abre el trabajo de elaboración a la comunidad pero ya no desde lo traumático de la muerte; se trata de reencontrarse con sus colores, sus miradas, sus sonrisas, sus vidas, sus ideales. El recuerdo entonces no se centra en cómo murieron, sino en cómo vivieron construyendo un relato enriquecido y novedoso de cada uno. Así, nuevamente desde el arte, se impugna al silencio.