martes, 16 de septiembre de 2014

La Plaza de los Lápices

El 16 de septiembre de 1995 se inauguró, en la ciudad de Bahía Blanca, la Plaza de los Lápices: María Clara Ciocchini, en la cual quedó emplazado el monumento a los desaparecidos durante el episodio conocido como la “Noche de los Lápices”, ocurrido en La Plata el 16 de septiembre de 1976, en el contexto del terrorismo de Estado implementado por la última dictadura cívico-militar.


Plaza de los Lápices

El hecho

Entre el 15 y el 21 de septiembre de 1976, en la ciudad de La Plata se realizaron varios operativos orientados a la represión del movimiento estudiantil que deben ser enmarcados dentro del contexto de terrorismo de estado que tenía su expresión más relevante y horrorosa en el secuestro y desaparición de personas. Entre el 16 y 19 de ese mes fueron secuestrados Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio de Acha, Horacio Ungaro, Daniel Racero, María Clara Ciocchini, Pablo Díaz, Patricia Miranda y Emilce Moler. Todos ellos eran estudiantes en distintos establecimientos secundarios y militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES); Pablo Díaz, sin embargo, militaba en la Juventud Guevarista. Excepto María Clara, hija del conocido profesor de la Universidad Nacional del Sur Héctor Ciocchini,  que había llegado después procedente de Bahía Blanca, los adolescentes habían participado en movilizaciones en reclamo por el boleto estudiantil durante la primavera de 1975 y habían logrado una tarifa preferencial para los estudiantes secundarios. Este beneficio había sido removido por el gobierno del golpe militar poco después de marzo de 1976. Las autoridades militares tenían conocimiento de que algunos grupos estudiantiles preparaban demostraciones al respecto y, en consecuencia, proyectaron un operativo cuya planificación estuvo a cargo del comisario Miguel Etchecolaz. Los mismos represores bautizaron al operativo como la “Noche de los Lápices”. Los jóvenes fueron trasladados a distintos centros clandestinos de detención: El Pozo de Arana, el Pozo de Banfield y la Brigada de Investigaciones de Quilmes. Seis de los adolescentes continúan desaparecidos. De todos ellos, sólo Emilce Moler, Patricia Miranda y Pablo Díaz sobrevivieron

La plaza de los Lápices: una marca de la memoria en el espacio público

La memoria es una construcción colectiva y una representación del pasado, cultural e históricamente construida. En ella intervienen distintos sujetos que recuerdan y que también olvidan, siempre hay un contenido que se conmemora, de una manera específica y en un momento particular. Existen distintos soportes que funcionan como vehículos de la memoria: libros, películas, monumentos.
En 1993 fue aprobado por unanimidad el proyecto de ordenanza sobre la institución del 16 de septiembre como el “Día de los Derechos del Estudiante Secundario” en el Partido de Bahía Blanca, presentado por los concejales Facundo Arnaudo y Edith Ferrario. Un año después de sancionada la mencionada ordenanza, en 1994, basándose en un proyecto presentado por el mismo Arnaudo, el Concejo Deliberante aprobó por mayoría otra ordenanza, esta vez proponiendo la construcción de una marca en el espacio: la Plaza de los Lápices.

La Plaza de los Lápices se inauguró el 16 de septiembre de 1995 en la intersección de las calles Corenfeld y La Falda con un acto al que concurrieron representantes de distintos sectores: alumnos de escuelas secundarias, grupos de guías y scouts y organismos de derechos humanos (Madres de Plaza de Mayo y APDH). Se invitó a participar de este homenaje a la madre de María Clara Ciocchini, a delegados de la Universidad Tecnológica, de la Federación de Estudiantes Secundarios y de la Universidad Nacional del Sur. Uno de los discursos inaugurales estuvo a cargo de Héctor Ruiz Núñez, co-autor de la novela “La Noche de los Lápices”, editada en 1986.

Plano ubicación general de la plaza. Departamento de Proyectos y Obras, Municipalidad de Bahía Blanca. Retoque fotográfico: Daniel Saladino. 


El monumento que se encuentra en la Plaza de los Lápices fue diseñado por el arquitecto paisajista Horacio Miglierina, de la oficina de Planeamiento Urbano dependiente de la Municipalidad de Bahía Blanca. De acuerdo a la propuesta original, las seis placas de hormigón  de 1,20 metros de ancho y 23 centímetros de espesor, habrían medido 14 metros de altura pero redujeron su tamaño a 7 metros. Cada una de ellas está atravesada por dos ranuras horizontales que dividen los planos en tres bloques y refuerzan la relación de desmesura que establecen respecto del espectador. El conjunto se halla circunscripto a un cuadrado que, a su vez, está enmarca con un círculo de 17 metros de diámetro. Las placas están ubicadas de forma tal que al rodearlas caminando o en automóvil, nunca se tapan totalmente entre sí.
  

En el momento en que se instalaron, cada “lápiz” estaba pintado de un color claro y homogéneo (naranja, amarillo, azul, rosa, verde y turquesa claro) y tenía escrito en negro el nombre de cada uno de los chicos desaparecidos el 16 de septiembre de 1976. 

Cartel identificatorio original. Septiembre de 2008. 
Las placas fueron repintadas a mediados del 2007, sin respetar su diseño original: hoy dos están pintadas de color amarillo, dos de azul, dos de rojo y las identificaciones personales han sido borradas de su superficie. El cartel original indicaba la denominación de la plaza (Plazoleta de los Lápices. María Clara Ciocchini), quiénes habían sido las personas secuestradas y las edades que tenían en el momento del suceso, también contenía una adaptación de la frase de Julius Fucik “Hemos vivido para la alegría, por la alegría hemos luchado, y por ella moriremos. Que la tristeza no sea unida jamás a nuestro nombre”.
El hormigón armado, fue escogido como soporte en función de la permanencia física en el tiempo, el monumento se volvía así casi indestructible. En palabras del arquitecto paisajista, “esa es la idea del material que está presente, no lo podés romper, para romperlo tenés que venir ex profeso a romperlo, no lo podés herir, tenés que venir con una piqueta.”  Las terminaciones fueron concebidas como una cita al Guernica que Pablo Picasso pintara en 1937. Como en el óleo del artista español, donde puede descubrirse una cierta tendencia hacia lo mítico o lo intemporal, la creación de Miglierina también buscaba la perduración en el tiempo. Si con la utilización de distintos colores buscó sugerir lo personal de cada uno de los chicos desaparecidos, con los contornos superiores Miglierina pretendió remarcar las diferencias entre ellos y, al mismo tiempo, aludir de manera directa al dolor.


Desde septiembre de 2009, los carteles originales fueron retirados y fueron repuestos en 2011, pero sin el contenido original, sólo contienen el nombre del espacio.

Cartel identificatorio, 2011.


El emplazamiento y el diseño de la plaza-monumento no pueden explicarse sin recuperar los procesos de transformación del espacio público que se produjeron simultáneamente en Bahía Blanca y que introdujeron una nueva concepción de las áreas verdes y de su uso. Estos espacios fueron pensados para circular, caminando o en bicicleta. La ausencia de bancos y la presencia de la senda de cemento marcando el recorrido, refuerzan este objetivo. La Plaza de los Lápices pertenece al recorrido marcado por esta senda que pasa por uno de sus laterales.


Plano ubicación general de la plaza. Departamento de Proyectos y Obras, Municipalidad de Bahía Blanca. Retoque fotográfico: Daniel Saladino.

Archivos consultados:

Archivo del HCD  de Bahía Blanca
Archivo de prensa de la Municipalidad de Bahía Blanca
Archivo general de la Municipalidad de Bahía Blanca.
Hemeroteca de la Biblioteca Rivadavia.
Archivo de los Museos de Arte: MBA-MAC



Entrevistas realizadas:

Horacio Miglierina, . Arquitecto, diseñador del monumento a la Plaza de los Lápices. Bahía Blanca, realizada por Carolina Montero el 24 octubre de 2007. 
Facundo Arnaudo. Ex concejal, autor del proyecto de ordenanza que dio lugar a la Plaza de los Lápices. Realizada por Carolina Montero el 19 octubre de 2007.