martes, 16 de septiembre de 2014

La Plaza de los Lápices

El 16 de septiembre de 1995 se inauguró, en la ciudad de Bahía Blanca, la Plaza de los Lápices: María Clara Ciocchini, en la cual quedó emplazado el monumento a los desaparecidos durante el episodio conocido como la “Noche de los Lápices”, ocurrido en La Plata el 16 de septiembre de 1976, en el contexto del terrorismo de Estado implementado por la última dictadura cívico-militar.


Plaza de los Lápices

El hecho

Entre el 15 y el 21 de septiembre de 1976, en la ciudad de La Plata se realizaron varios operativos orientados a la represión del movimiento estudiantil que deben ser enmarcados dentro del contexto de terrorismo de estado que tenía su expresión más relevante y horrorosa en el secuestro y desaparición de personas. Entre el 16 y 19 de ese mes fueron secuestrados Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio de Acha, Horacio Ungaro, Daniel Racero, María Clara Ciocchini, Pablo Díaz, Patricia Miranda y Emilce Moler. Todos ellos eran estudiantes en distintos establecimientos secundarios y militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES); Pablo Díaz, sin embargo, militaba en la Juventud Guevarista. Excepto María Clara, hija del conocido profesor de la Universidad Nacional del Sur Héctor Ciocchini,  que había llegado después procedente de Bahía Blanca, los adolescentes habían participado en movilizaciones en reclamo por el boleto estudiantil durante la primavera de 1975 y habían logrado una tarifa preferencial para los estudiantes secundarios. Este beneficio había sido removido por el gobierno del golpe militar poco después de marzo de 1976. Las autoridades militares tenían conocimiento de que algunos grupos estudiantiles preparaban demostraciones al respecto y, en consecuencia, proyectaron un operativo cuya planificación estuvo a cargo del comisario Miguel Etchecolaz. Los mismos represores bautizaron al operativo como la “Noche de los Lápices”. Los jóvenes fueron trasladados a distintos centros clandestinos de detención: El Pozo de Arana, el Pozo de Banfield y la Brigada de Investigaciones de Quilmes. Seis de los adolescentes continúan desaparecidos. De todos ellos, sólo Emilce Moler, Patricia Miranda y Pablo Díaz sobrevivieron

La plaza de los Lápices: una marca de la memoria en el espacio público

La memoria es una construcción colectiva y una representación del pasado, cultural e históricamente construida. En ella intervienen distintos sujetos que recuerdan y que también olvidan, siempre hay un contenido que se conmemora, de una manera específica y en un momento particular. Existen distintos soportes que funcionan como vehículos de la memoria: libros, películas, monumentos.
En 1993 fue aprobado por unanimidad el proyecto de ordenanza sobre la institución del 16 de septiembre como el “Día de los Derechos del Estudiante Secundario” en el Partido de Bahía Blanca, presentado por los concejales Facundo Arnaudo y Edith Ferrario. Un año después de sancionada la mencionada ordenanza, en 1994, basándose en un proyecto presentado por el mismo Arnaudo, el Concejo Deliberante aprobó por mayoría otra ordenanza, esta vez proponiendo la construcción de una marca en el espacio: la Plaza de los Lápices.

La Plaza de los Lápices se inauguró el 16 de septiembre de 1995 en la intersección de las calles Corenfeld y La Falda con un acto al que concurrieron representantes de distintos sectores: alumnos de escuelas secundarias, grupos de guías y scouts y organismos de derechos humanos (Madres de Plaza de Mayo y APDH). Se invitó a participar de este homenaje a la madre de María Clara Ciocchini, a delegados de la Universidad Tecnológica, de la Federación de Estudiantes Secundarios y de la Universidad Nacional del Sur. Uno de los discursos inaugurales estuvo a cargo de Héctor Ruiz Núñez, co-autor de la novela “La Noche de los Lápices”, editada en 1986.

Plano ubicación general de la plaza. Departamento de Proyectos y Obras, Municipalidad de Bahía Blanca. Retoque fotográfico: Daniel Saladino. 


El monumento que se encuentra en la Plaza de los Lápices fue diseñado por el arquitecto paisajista Horacio Miglierina, de la oficina de Planeamiento Urbano dependiente de la Municipalidad de Bahía Blanca. De acuerdo a la propuesta original, las seis placas de hormigón  de 1,20 metros de ancho y 23 centímetros de espesor, habrían medido 14 metros de altura pero redujeron su tamaño a 7 metros. Cada una de ellas está atravesada por dos ranuras horizontales que dividen los planos en tres bloques y refuerzan la relación de desmesura que establecen respecto del espectador. El conjunto se halla circunscripto a un cuadrado que, a su vez, está enmarca con un círculo de 17 metros de diámetro. Las placas están ubicadas de forma tal que al rodearlas caminando o en automóvil, nunca se tapan totalmente entre sí.
  

En el momento en que se instalaron, cada “lápiz” estaba pintado de un color claro y homogéneo (naranja, amarillo, azul, rosa, verde y turquesa claro) y tenía escrito en negro el nombre de cada uno de los chicos desaparecidos el 16 de septiembre de 1976. 

Cartel identificatorio original. Septiembre de 2008. 
Las placas fueron repintadas a mediados del 2007, sin respetar su diseño original: hoy dos están pintadas de color amarillo, dos de azul, dos de rojo y las identificaciones personales han sido borradas de su superficie. El cartel original indicaba la denominación de la plaza (Plazoleta de los Lápices. María Clara Ciocchini), quiénes habían sido las personas secuestradas y las edades que tenían en el momento del suceso, también contenía una adaptación de la frase de Julius Fucik “Hemos vivido para la alegría, por la alegría hemos luchado, y por ella moriremos. Que la tristeza no sea unida jamás a nuestro nombre”.
El hormigón armado, fue escogido como soporte en función de la permanencia física en el tiempo, el monumento se volvía así casi indestructible. En palabras del arquitecto paisajista, “esa es la idea del material que está presente, no lo podés romper, para romperlo tenés que venir ex profeso a romperlo, no lo podés herir, tenés que venir con una piqueta.”  Las terminaciones fueron concebidas como una cita al Guernica que Pablo Picasso pintara en 1937. Como en el óleo del artista español, donde puede descubrirse una cierta tendencia hacia lo mítico o lo intemporal, la creación de Miglierina también buscaba la perduración en el tiempo. Si con la utilización de distintos colores buscó sugerir lo personal de cada uno de los chicos desaparecidos, con los contornos superiores Miglierina pretendió remarcar las diferencias entre ellos y, al mismo tiempo, aludir de manera directa al dolor.


Desde septiembre de 2009, los carteles originales fueron retirados y fueron repuestos en 2011, pero sin el contenido original, sólo contienen el nombre del espacio.

Cartel identificatorio, 2011.


El emplazamiento y el diseño de la plaza-monumento no pueden explicarse sin recuperar los procesos de transformación del espacio público que se produjeron simultáneamente en Bahía Blanca y que introdujeron una nueva concepción de las áreas verdes y de su uso. Estos espacios fueron pensados para circular, caminando o en bicicleta. La ausencia de bancos y la presencia de la senda de cemento marcando el recorrido, refuerzan este objetivo. La Plaza de los Lápices pertenece al recorrido marcado por esta senda que pasa por uno de sus laterales.


Plano ubicación general de la plaza. Departamento de Proyectos y Obras, Municipalidad de Bahía Blanca. Retoque fotográfico: Daniel Saladino.

Archivos consultados:

Archivo del HCD  de Bahía Blanca
Archivo de prensa de la Municipalidad de Bahía Blanca
Archivo general de la Municipalidad de Bahía Blanca.
Hemeroteca de la Biblioteca Rivadavia.
Archivo de los Museos de Arte: MBA-MAC



Entrevistas realizadas:

Horacio Miglierina, . Arquitecto, diseñador del monumento a la Plaza de los Lápices. Bahía Blanca, realizada por Carolina Montero el 24 octubre de 2007. 
Facundo Arnaudo. Ex concejal, autor del proyecto de ordenanza que dio lugar a la Plaza de los Lápices. Realizada por Carolina Montero el 19 octubre de 2007. 



lunes, 15 de septiembre de 2014

La felicidad en un minuto / Alfredo Prior / Pinturas




 
















La felicidad en un minuto / Alfredo Prior / Pinturas 
viernes 19 - 19 h
Inauguración + Encuentro con Alfredo Prior
Charla abierta sobre el desarrollo de su obra que incluye trabajos en la pintura, escultura, performance, música experimental y escritura.
Alfredo Prior es uno de los artistas argentinos mas destacados de los últimos veinte años, y viene a presentar una muestra de sus pinturas y dibujos de distintas etapas de su producción.
Destinada a artistas estudiantes y publico en general


Alfredo Prior es un artista diverso, con múltiples intereses, que van mutando y derivando por distintas prácticas, pero siempre retorna al epicentro radioactivo de la pintura y sus problemas. La música experimental, la performance, la escritura son algunos de sus ocasionales intereses, en un vasto campo de experiencia que resume en una obra deslumbrante y que podríamos ubicar de manera central en la producción artística argentina de los últimos veinte años.

La muestra que se presenta en el MAC de los Museos de arte de Bahía Blanca es una selección de diferentes estados de su trabajo. Geometrías ocultas que componen el plano, materialidad densa y en aparente descontrol, climas fabulosos donde pequeñísimas figuras concentran el grado más intenso del relato pictórico, entre superficies construidas con pintura, solventes y barnices liberados a su capricho informalista.

El conjunto da cuenta de sus cambios y etapas productivas; desde referencias mitológicas expresadas con ironía, humor y una representación cuidada, tanto en la composición como en los trazos, hasta planos de color pleno dominados por la abstracción que invitan a sumergirse en sus cualidades expresivas.

La obra como un espacio vivo donde todo está latente y a punto de acontecer; desde el color puro, sin más, hasta citas delirantes o de la alta cultura, siempre expresadas con ironía y sutileza. La mezcla constante y saltarina, motor de su experiencia estética.

La pintura, según sus propias palabras, es un campo de batalla entre distintos estilos, materiales y personajes, generador de problemas formales y conceptuales en su trabajo; pero cualquiera sea la opción que favorezca a la hora de impulsar un cuadro, su marca y estilo aparecen como una seña inagotable de su oficio.

La felicidad en un minuto
, es un panorama de la vigencia que la lucidez de Alfredo Prior otorgó al arte argentino valiéndose de un humor despojado del chiste y de un drama sin convicción de tragedia, aplicados a un enorme repertorio de acciones y procedimientos. Un artista que no expresa ningún interés por la novedad pero que sin embargo otorga al espectador la experiencia de una originalidad difícil de igualar.


Curador: Gustavo López
Diseño de Montaje: Ana Porchilote

viernes, 12 de septiembre de 2014

Intervenciones en la pared exterior del edificio del Museo de Arte Contemporáneo (2008-2014)



Desde el 2008, los Museos de Arte: MBA-MAC de Bahía Blanca proponen el uso de su pared exterior (de 6 metros de ancho por 7, 5 metros de alto) , es decir, la única que da hacia la calle, para que artistas locales realicen intervenciones. Éstas duran entre dos y tres meses: en un principio las imágenes no se borraban y los artistas trabajaban sobre las anteriores, más tarde comenzó a pintarse la pared de blanco entre una y otra participación. Asimismo, en un primer momento se podían hacer utilizando, en algunos casos, las tres dimensiones mediante el agregado de objetos; luego, se decidió que sólo podrían pintarse murales.
De esta forma, esta pared situada en el espacio público , funcionaría como una muestra temporaria más del museo, en el que no se realizan exposiciones permanentes. Lo efímero forma parte también de este proyecto, que plantea un  “afuera” en consonancia con un espacio “interno”, el de las salas. A su vez, estas intervenciones conviven con otras que, anónimamente, deciden re-intervenir la pared, confrontando o completando lo ya propuesto por los artistas. Se genera así una tensión entre dos posibles abordajes del arte público: uno, atravesado por la lógica institucional y, otro,  que la interpela sin mediaciones.


La primera intervención, realizada en julio de 2008 por Vecky Vargas, representaba a dos niñas junto a la frase: “Por todas las princesas que no tienen a Romeo pero esperan a Julieta” y “Basta de discriminación”. Cecilia Miconi señala el carácter disruptivo de este mural, que provocó algunas quejas: “… recuerdo el de Vecky Vargas, que tuvimos problemas con el barrio que no lo aceptaba y sólo eran dos nenas tomadas de la mano… una anticipación al matrimonio igualitario.”[1]. 
Ese mismo año, en agosto, un grupo de artistas integrado por Agustín Colli, Damián Patrignani y Víctor Rottili, trabajó sobre la creación de Vargas, reinterpretándola. En noviembre, Francisco Felkar realizó una nueva intervención : “El contaminado – fantasma de la Bahía”, que permitía ver restos de las dos obras anteriores, funcionando aquí la idea de palimpsesto mencionada por la directora del museo.





La primera propuesta de 2009 -una frase acompañada por un maniquí que permanecía colgado desde lo alto del muro-, realizada por Guido Poloni, poco tiempo después fue intervenida con un graffiti: “Pinta tu aldea y pintarás el mundo” con la imagen de un rostro. También se hizo presente el nombre de una banda bahiense de rock alternativo utilizando la técnica del esténcil, propia del lenguaje de los últimos años dentro del street art. Sin borrar estas intervenciones previas -convocadas institucionalmente e interpeladas por anónimos-, el muralista Leandro Poblete pintó en el lateral derecho de la pared.


En agosto,  Horacio Culaciatti junto a sus alumnos del taller de fotografía, crearon un fotomontaje a partir de recortes fotográficos que fueron acompañados por una serie de ladrillos apoyados sobre la pared. En septiembre del mismo año, Facundo Carrari realizó una obra en grafito[2], perteneciente a su serie de 33 mandalas que conforman el libro Mandalas, encuentro con uno mismo, editado por el artista. En este caso decidió pintar él mismo la pared de blanco para comenzar una nueva serie de intervenciones. En diciembre, Elena Warnes realizó un gran círculo a la derecha del de Carrari reinterpretándolo, agregando, pero no quitando.

                                  


                 



En marzo de 2010, sobre la pared en blanco, Lorena Bicciconti, Mariela Gouric y Vanesa Bojart propusieron una gran forma circular, con colores brillantes,  en la que se destacaba la frase “El amor salvará al mundo”. Nuevamente esta obra fue intervenida por anónimos, con un escrito en aerosol: “Vivir es un lujo, sobrevivir es el arte”. A partir de septiembre, mientras el complejo MBA-MAC permaneció cerrado al público durante el traslado y reorganización del patrimonio[8], no se realizaron más murales.



En enero de 2011 fue inaugurado un nuevo ciclo de intervenciones, en este caso con una obra grupal realizada por los chicos que concurren al taller “Barrioscopio”, que funciona en el Centro Cultural “El retiro” de Villa Harding Green y es coordinado por los profesores Agustina Amadeo, Leandro Coccia, Natalia Monje y Soledad Vidal.Mauro. Con un sentido similar, en marzo fue invitado a realizar un mural el grupo “Los Chopen”, integrantes de un taller perteneciente al , en el cual participan personas con diversas discapacidades. En julio, el artista visual Silvano Venturi y el ilustrador Pablo Corral realizaron la obra “Tamaño real”, que cubría casi toda la superficie de la pared ya que medía cinco metros por siete metros[3].





En marzo de 2012, en el marco de las conmemoraciones por el aniversario del último golpe de estado, junto con las muestras “Aquí también pasaron cosas”, en el MBA y “El arte como impugnación del silencio” en el MAC, se realizó una pegatina de poesías escritas por desaparecidos y asesinados durante la última dictadura cívico- militar. Estas poesías formaban parte de una muestra itinerante organizada por la agrupación “Ausencias–Presencias”, integrada por familiares de detenidos-desaparecidos y asesinados de Bahía Blanca y la zona durante la última dictadura. Por primera este muro funcionó de manera perfectamente articulada con el interior.[4]


A partir de 2012,  comenzó a realizarse una convocatoria abierta a todos los artistas que quisieran participar de estas intervenciones. Debían mandar un boceto y luego serían tres los seleccionados. Esta modalidad se continúa hasta el presente. Es así que en julio , se inuguró la intervención realizada por alumnos del taller de pintura que funciona en el Hospital de día, Servicio de Salud Mental, HIG Dr. José Penna, coordinado por Betiana Gerardi. La imagen está acompañada por dos frases: “De cerca nadie es normal” y “Puentes donde hay muros”, poniendo en cuestión las características de estos edificios que sirven como soporte de exhibición y el binomio centro-periferia implicado en las ubicaciones de ambas instituciones en la trama urbana. En agosto del mismo año, un gran código QR fue pintado en la pared exterior; la obra “Signos del tiempo”  fue realizada por Pablo Córdoba, Daniel Ciro, Anahí Felipe y Cristina Acuña. Esta obra fue luego intervenida en forma anónima pero respetando sus límites. En octubre la propuesta seleccionada estuvo a cargo de un grupo de alumnos del Colegio Victoria Ocampo, coordinados por el Prof. Máximo Casazza y en diciembre de 2012 la intervención estuvo a cargo de la ilustradora Sol Etcheverry.

















En 2013 la primer intervención fue realizada por el equipo de los museos y tenía directa relación con las muestras que se encontraban en el MBA y en el MAC. Se trató de una gran pregunta “¿Qué hicimos en estos 30 años de democracia?”, la pregunta se intentaba responder de manera colectiva con la muestra “30 años” que se encontraba montada en las salas del MAC y también había sido organizada por el equipo de los museos. Una gran línea de tiempo iba siendo completada con material que hiciera referencia a lo sucedido en el ámbito cultural local a partir de 1983, cuando se recupera la democracia. En el MBA se encontraba la muestra “Aquí también pasaron cosas” que en esta oportunidad había incorporado material fotográfico sobre el desarrollo de los juicios de lesa humanidad que se habían ido desarrollando durante 2011 y 2012 en nuestra ciudad. En julio de 2013, la intervención fue realizada por alumnos del taller de pintura a  cargo del Prof. Máximo Casazza. En agosto, intervino Agustín Colli y para  diciembre fue seleccionado Jorge Moyano.






Este año, 2014, las dos intervenciones seleccionadas en las convocatoria pública, fueron realizadas por artistas que habían participado  en el “Proyecto Cosecha”, durante 2013, en los Museos de Arte: MBA- MAC. La primera fue “Intríptica”, de Matías Longo Perrig y  la segunda, en agosto, “Pizza contemporánea”, estuvo a cargo de Federico Riat (Igby).
En síntesis, a partir de esta enumeración, pueden distinguirse tres núcleos diferentes. Por un lado, imágenes con contenido político disruptivo, que funcionaron como una interpelación al transeúnte. Otras, proyectaban sobre el exterior mitologías individuales de diversos artistas y enfrentaban al espectador con propuestas más amables, pero a veces crípticas. Finalmente, la visibilidad de colectivos coordinados por artistas con el objetivo de favorecer actividades creativas en grupos con diferentes problemáticas  han exhibido en esa pared céntrica el trabajo previo comunitario realizado en distintos lugares periféricos.




¿Arte público?

La idea de utilizar la pared exterior del MAC como un espacio más del museo surgió a fines de 2007, en una reunión de trabajo entre la directora y el personal del mismo. Recuerda Cecilia Miconi: “Todo comenzó hace aproximadamente seis años cuando Mariela Scafati y otra artista… que pintaron la pared. Todavía no existía un proyecto. Luego allá por el 2007, en una reunión de trabajo apareció con más fuerza y contenido. En este comienzo no se repintaba de blanco, el artista venía y pintaba a modo de palimpsesto sobre la imagen anterior. Se comenzó a invitar a artistas, a talleristas, a docentes que proponían trabajar con sus alumnos, a grupos ya conformados como tales de artistas o de público con ganas de hacer.”[5]
En tanto estas intervenciones sobre la pared exterior del MAC han sido una propuesta institucional sobre el edificio específicamente legitimado en el circuito artístico local, cabe preguntarse si podrían considerarse o no como ejemplos de arte público.
Javier Maderuelo propone definir a esta categoría a partir de su lugar y de la recepción. Es decir, como un “tipo de arte cuyo destino es el conjunto de ciudadanos y cuya ubicación es el espacio público abierto que conforman las calles, plazas y jardines. Esta nueva categoría no es un estilo y se desarrolla independientemente de las formas, de los materiales y de las escalas con las que se realice.”   La pared exterior del MAC responde a estas características, en tanto para mirar las obras únicamente se necesita pasar por la vereda. No sólo permite un acercamiento al arte sin tener que ingresar al edificio, sino que por tratarse de un museo municipal de entrada libre y gratuita, constituye una invitación a continuar observando dentro de un espacio cerrado que también es público. Se muestra una parte del todo que funciona junto a las salas de exposición.
La directora de los museos nos comenta que, para ella la pared “es una puerta increíble de comunicación para el adentro. Marca una ubicación en el espacio.” La percibe como una instancia de comunicación entre el adentro y el afuera.  Entre algunos de los artistas las opiniones son similares. Facundo Carrari, opina que la pared es “un espacio urbano e institucional que funciona de puente entre el arte que se encuentra adentro y que se asoma a la calle haciéndose público y totalmente expuesto, día y noche ahí estará hasta la próxima intervención. En la calle hay mucha gente que interactúa con la obra y con uno, con frescura total, gente que jamás verás dentro de un museo. ¡Ese espacio exterior es una ventana genial!”[6] En la opinión de Carrari vemos aparecer una de las características esenciales del arte público: la gente que puede acercarse a este tipo de arte muchas veces no es la misma que ingresa al museo, por eso lo plantea como “ventana”, podemos ver una parte de lo que seguramente encontraremos si entramos a las salas. En este sentido, la idea de “invitación” o de “comunicación” con el adentro vuelve, se nos presenta de nuevo cuando pensamos en la pared exterior. Felkar también interpreta el muro como un espacio que invitaría a ingresar: “Con respecto a intervenir el espacio exterior del MAC, creo que es para darle visibilidad justamente al museo y a su vez a los diferentes creadores locales, cada uno con su propuesta. Es un espacio céntrico y por ello de gran visibilidad y debe ser propuesto siempre para su apropiación.”[7] Aquí se  introduce el problema de la “visibilidad” que anteriormente mencionábamos. Por un lado, visibilidad para el museo mismo, y por otro, para los artistas que realizan las intervenciones. Silvano Venturi agrega la idea de la provocación de sentimientos que puede lograr una obra en un sitio transitado diariamente, la sorpresa que genera el arte fuera de un espacio cerrado; sugiere, entonces, que las intervenciones en la pared exterior persiguen “…la intención de dar un mensaje a nivel masivo, y eso es lo que para mí la pared exterior del MAC representa, entre otras cosas. Podría haber funcionado como una ventana para decir o mostrar algo que mucho no se ve… o la oportunidad de aportar algo, provocar sorpresa… alegrar el día…. no sé… el rato o el trayecto a uno, a diez, o al centenar de personas que pasan por esa cuadra cada hora.”[8]
La pared exterior, por lo tanto, puede estar funcionando como una prolongación de sus salas, como “ventana”, nos anticipa lo que encontraremos si ingresamos al museo, constituye una “invitación” al mismo. Además, dado que las muestras son siempre temporales, el carácter efímero se traspasaría también a la utilización de la pared, en donde las obras duran entre dos o tres meses.
En definitiva, estas intervenciones son arte público mediado institucionalmente, que puede ser considerado de diferentes maneras: como una continuación del espacio interior del museo, como una invitación a ingresar, como una parte más de la ciudad y no tanto de la institución, o como un espacio para que determinados mensajes, grupos o individuos logren visibilidad.
La pared exterior del MAC funcionaría, entonces, como un enlace entre el interior y el exterior del los museos, como una continuación, como una sala más. Sin embargo, la característica especial de estar en un espacio público, la convierte en soporte de otras manifestaciones propias de un arte que se crea por fuera de lo institucional.


El hecho de que se hayan realizado distintas intervenciones anónimas sobre las propuestas por la institución, da cuenta de que el carácter de “público” es inherente al espacio físico en donde la pared se encuentra: la vereda, el “afuera”. En este sentido, este lugar funcionaría más como parte de la ciudad que como parte del museo.

Carolina Montero.-

Este texto se basa en:  Montero, Carolina. “Arte público e instituciones: intervenciones en la pared exterior del Museo de Arte Contemporáneo de Bahía Blanca. (2008 – 2012)”, en Reflexiones entre los dos bicentenarios (2010- 2016). Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, Buenos Aires, 2013. [isbn 978-987-1785-89-6]
Fue presentado en el 1° Congreso de Arte Público. Facultad de Artes,  Universidad Nacional de Tucumán en octubre de 2012  



[1] Entrevista a Cecilia Miconi. directora de los Museos de Bellas Artes /Arte Contemporáneo de Bahía Blanca. Realizada el 26 /04/2012.

[2] “Esta obra, al exponerla en un espacio público de alguna manera muestra que quien busque este estado tan sano, puro y encantador, debe buscarlo dentro de sí. (…) Me gustó mucho trabajar allí, es un buen espacio para compartir el desarrollo de nuestra profesión, que siempre se va nutriendo de la experiencia y de la interacción… durante todo el tiempo que se emplea en su realización, se está constantemente observado y en muchas oportunidades interactuando con personas que observan, preguntan… y se toman un instante para una reflexión.(…) Se trata de una gran imagen, que no es publicidad, no propone vender ningún producto, sino que por el contrario, brinda un concepto… una idea… algo para llevarse consigo.” Entrevista a Facundo Carrari, realizada el 20 /05 /2012.

[3] Sobre su obra, Silvano Venturi comenta: “Cuando pedí la pared exterior del Mac tenía muy clara la idea de lo que quería pintar, pero un tiempo después, cuando mi turno llegó, ese dibujo ya no me entusiasmaba. Le comenté a un amigo, Pablo Corral, sobre la oportunidad de pintar el mural y nos propusimos hacerlo juntos. Se nos ocurrió simular la pared rota… rajada… y de este modo ver dentro del museo, donde habría un lindo paisaje y mucha vegetación crecida en cada rincón del lugar, mostrando de algún modo, el abandono que padece el museo por parte del estado, y sin embargo siendo un lugar que florece. Mientras bocetaba en mi casa, mi gato se paró en la ventana… le tomé una foto y pensé que sería divertido pintarlo en la pared exterior del MAC, lo más grande posible, que la gente de repente se encuentre con este enorme visitante en la ciudad. Así que por segunda vez el boceto cambió... ahora la idea era hacer un dibujo que, como único fin, intentara despertarle un sonrisa a la gente que pasara por ahí.” Entrevista a Silvano Venturi, realizada el 01/06/2012.

[4] En este caso la propuesta surgió del equipo de los museos. Desde allí se hizo el contacto con la agrupación y se le solicitó el material para realizar la intervención. El objetivo era justamente, que hubiera una relación entre las muestras del museo y la pared exterior.

[5] Entrevista a Cecilia Miconi, directora de los Museos de Bellas Artes /Arte Contemporáneo de Bahía Blanca. Realizada el 26 /04/2012.

[6] Entrevista a Facundo Carrari, realizada el 20 /05 /2012

[7] Entrevista a Francisco Felkar, realizada el 22 /05/2012

[8] Entrevista a Silvano Venturi, realizada el 01/06/2012.



jueves, 11 de septiembre de 2014

Así fue la BRA2014

Guido Poloni. Necesito verle la cara para elegir un nombre.
Casa de árbol para el naranjo de Los Museos de Arte (maderas de pallet, tirantes reciclados, chapa, clavos, tornillos, alambre, montantes de Durlock y mailer). Medias variables.

Otro año y pasó la Bienal Regional de Arte, una muestra de procesos que devienen en obras instalativas dentro de los Museos de Arte. También, pasó que la Bienal Regional de Arte cambió, pero ¿por qué?
Lucia Pellegrini. Sitio en construcción (detalle de montaje).
Ladrillos, cal, cemento y arena. 199 x 287 x 20 cm.

Desde 1996 el Museo de Arte Contemporáneo organiza Bienales de arte en las salas de los Museos de Arte, sin categorías, con premios adquisición, ampliando las fronteras hasta el video arte y el arte sonoro. Esto permite la incorporación de obras al patrimonio de Bahía Blanca rescatando producciones de artistas contemporáneos.
En la edición nacional del 2013 se abre una mesa debate para conversar sobre la dinámica que esta exposición tenía en relación con los diversos salones y concursos  que organizan otros espacios de difusión cultural de la ciudad. ¿Qué ves en la Bienal? reunió a Agustina Ortiz, por el Espacio Cultural Atenea; Graciela San Román, por el Salón Mil Miradas de Bahía Blanca Che;  Carlos Lahitte, Presidente de la Asociación de Artistas Plásticos de Bahía Blanca con el Salón Anual de Arte para socios; la Directora de los Museos de Arte, Cecilia Miconi y Nicolás Testoni, como representante del Jurado de la BNA2013 en las categorías de video arte y arte sonoro. Durante la tarde del 1 de junio se pudieron escuchar los objetivos y la dinámica de los concursos que cada espacio propone; se conversó sobre la forma en qué se realizan las selecciones, qué categorías incumben, cuáles son las adaptaciones en cada uno de los casos, qué modificaciones podría hacer el museo a las bienales, cuáles son los porcentajes de postulantes y de qué lugares enviaron propuestas. Esta acción permitió que los Museos de Arte reflexionaran sobre la reglamentación y las formas de la bienal.
Daniel Lorenzo. Pecera (detalle de montaje).
Papel, fenólico, tinta, bisagras, tornillos, Bahía Blanca, piernas, colectivo, cámara de fotos, lápiz, mapas, dinero, tiempo, libros, apuntes, charlas, grabador de audio, auriculares, computadora, hostel, mensajes x facebook, indicaciones, impresiones, compañía, dia y noche.
130 x 180 x 150 cm.

La BRA2014 se aleja un poco de la concepción de salón tradicional ya que no se presenta obra finalizada; sí proyectos, que son subsidiados hasta $7000 por el Instituto Cultural y la Municipalidad de Bahía Blanca. Este nuevo formato se adapta a los tiempos que corren en el que los artistas no dejan de lado las formas procesuales de trabajo propuestas por las residencias, becas y talleres abiertos o comunitarios que funcionan en los diferentes circuitos. Con esta nueva modalidad se desplaza la presentación de un objeto artístico concluido, listo para ser expuesto, para darle lugar a proyectos. También modifica la noción habitual de obra de arte ya que no se valoriza únicamente el objeto sino todas las etapas para culminar en él, evidenciando un costado intelectual en donde se investiga y proyecta una idea, continuando con la producción de la misma en sus talleres o en sitios específicos de los Museos, su concreción en el espacio con el montaje, su instalación definitiva en las salas y las reflexiones o lecturas posibles que aparecen en la posteridad de la interacción con el público.
Esta bienal regional resume contextos,  presenta un gran panorama de los lenguajes artísticos sin dejar de lado las posibilidades que lo regional aporta desde lo histórico, lo formal, lo cultural y lo edilicio. Esta bienal abre los medios para que se puedan concretar ideas, para que cuando entres al museo veas que el arte ya no es lo mismo que lo qué habías pensado. Podes ver, tocar, leer y estar.

Massi Diaz, Julio de 2014.

Grupo residual. Viento (detalle de montaje)
Bolsas de residuo y fotografías. Medidas variables.

La habitación infinita. Intemperie.
Estación Tres cuervos, Darregueira.

Entrega de premios BRA2014.
Ribas, Peisajovich, Raimondi, Miconi, Jitrik, Casazza.

Fotografía: Emilio Orbe, Lucia Pellegrini y Equipo de los Museos de Arte: MBA- MAC

jueves, 4 de septiembre de 2014

Pasó el FestivalHTML
































FestivalHTML  2014
Un festival sobre las prácticas artísticas, culturales y de producción en Internet.






Del 14 al 31 de agosto - Museos de Arte MBA-MAC - Bahía Blanca

"¿Qué es el arte?" preguntó Allen Ginsberg a William Burroughs.
"Una palabra de cuatro letras" respondió éste.


Esta segunda edición del FestivalHTML estuvo dedicada al networking, a la colaboración y al intercambio descentralizado de saberes.

La noción de "red", en esta concepción, no implicó necesariamente el uso de tecnologías digitales, sino la búsqueda de obras que dialoguen con las ideas y prácticas asociadas con aquella. El net.art se ha presentado bajo distintas formas de crítica institucional hacia el mundo del arte con el denominador común de la exploración de las posibilidades de la red como nuevo soporte de las obras. Las nuevas tecnologías democratizan el acceso a las producciones artísticas y su documentación a través de la generación de obras ubicuas, de alcance global, económicas y fáciles de acceder en cuanto a los requerimientos tecnológicos. Además,fomentan la la idea de que cualquiera puede tomar sus herramientas y crear sus propias obras, referenciando a una filosofía que remite al Do It Yourself (DIY).

En el FestivalHTML el espectador/usuario dejó de lado su papel pasivo para participar en primera persona creativa y fue el centro de la experiencia  tanto en el espacio virtual de Internet como en el espacio físico de los Museos de Arte, en el MAC y en el MBA. Más de 300 personas recorrieron la muestra, unos cuantos necesitaron volver con amigos, más de 100 presenciaron Maldición es lunes, cerca de un centenar asistieron a las funciones de Conversaciones con Natalia por Cecilia y Viceversa. A esto se suman los espectadores del FestiFreak, los que participaron en el editatón, más las visitas de los colegios.

Las conversaciones en red hacen posible el surgimiento de nuevas y poderosas formas de organización social y de intercambio de conocimientos. Tuvimos un festival en donde todos focalizaron esfuerzos e inventiva en una dirección participativa, colaborativa e interactiva.
Y en estas redes de colaboración que se exhibieron se generaron redes de colaboración para la construcción del FestivalHTML. Estuvieron Tristán Scheverin y su vital y desinteresado aporte para la muestra en el MAC, Héctor Fazio abriendo la red a otras redes, Pancho Manera aportando conocimiento y lo retro fundamental, Lino Divas con la 2da Bienal del Pasacalle, estuvieron muchos que pasaron y colaboraron pintando o dejando sus tweets; estuvieron PC ONE y  el MAH prestando equipamiento. Los bateros e ilustradores de la JAM de la inauguración que sin dudar se sumaron: Gianni Mignucci, Juan Pablo Corradeti, Carlos Navarro, Eva Baronio, Buho Briglia, Nuria Vega Bariani, Ana Chillemi, Guiye Martín, Daniel Saladino; y todos los que se participaron en la TweetJAM, con Meli Depetris como, árbitro imparcial y buena onda. Vinieron Melina Masnatta y Anna Torres de Wikimedia Argentina; los equipos de los museos FerroWhite y del Puerto se sumaron, colaboraron y las recibieron. Franco Soresi pasó varias veces por el festival y también dio una charla sobre estos dos años de Gobierno Abierto en la ciudad. Nicolás Cuello y Lucía Gentile mostraron su inmenso trabajo con la web del centro Experimental Vigo. Igby Goes desde la pared exterior tendió redes a la sala y de la sala a la web ampliando el museo. Estuvieron Rubén García, Seba Saéz, Lucas Castillo, Maru Robles, Juan Reguito, Leo Giraudo y en ellos todo Maldición es Lunes y Vorterix Bahía con un tremendo lunes que armaron en los museos con el programa de radio. Las increibles fotos de Hernán Copello. El Buho Briglia con esa energía única y buena onda de siempre; y también trajeron su música Tren Eléctrico y Alma de Blues. Los chicos Embarrados de la ESAV movieron la barra del MAC con la mejor predisposición. Se tendieron redes musicales de AFICHE, propuesta por Alfonsina Brión y Albana Alvarez (área educativa de los Museos de Arte:MBA-MAC) con Palito Corbera, Laura Celave, Marcelo Salzotti, Viktor Mansilla, Milton Amodeo, Roberto O. Ricci, Sergio Laucha Iencenella. Agustín Rodriguez visualizando el entremado de redes de este ecosistema cultural de la ciudad y la región. Estuvo el FestiFreak gracias a Paola Buontempo. Nicolás Testoni siempre bien dispuesto para dar una mano. Natacha Voliakovsky y Gustavo Ríos con la performance y la charla y seguimos las charlas que habíamos iniciado por mail; Natalia Martirena y Cecilia Eliceche e Yvonne desde YouTube.  
Estuvo la prensa que se interesó por el festival y trazó nuevas redes con su público, Canal 9, Bahía Directo, La Nueva, FM de la Calle, Vorterix, FM de la Bahía, Ballotage de Universal, EcoDías, Vos te lo perdés y Urbana, Rompeviento del Instituto Cultural. Sergio Raimondi promoviendo antes y participando durante.
Todo esto no hizo más que confirmar que “cultura es trabajo colectivo” y no hubo otra forma de hacer y vivir esta edición del festivalHTML concebido como una construcción colectiva. 

Nos encontramos en noviembre 2015 con la tercera edición y el big data.

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