jueves, 18 de junio de 2015

Fabulandioso taller de arte orgánico

El Taller de arte orgánico en los Museos de Arte va creciendo al ritmo de las habas de la huerta (que no son como las habichuelas mágicas pero casi).
El jueves 4 de Junio el tamaño de los almácigos nos obligaba a transplantarlos a la huerta, pero una lluviecita y el frío interrumpieron la labor a la intemperie, por eso hicimos actividades en el María Luisa y dejamos la huerta hasta el sábado.
En el encuentro nos planteamos (antes de recorrer las muestras "Un hogar entre maderas" y "Construir las formas") qué posiblidades tenemos de contemplar algo, sea una obra de arte o un objeto de la vida cotidiana. Pensamos en formas de planear una mirada: mirar de lejos, de cerca, haciendo la vertical, prejuzgando, como si nunca hubiéramos visto. Es por eso que surgió un ejercicio al estilo superhéroe de agudizar mucho la vista y hacer un recorrido por imágenes de internet de objetos cotidianos vistos por un microscopio.
Cuerda de guitarra e hilo dental usado :/
Con esa vista de lince recorrimos las muestras, conociendo palabras nuevas como "patrimonio", "montaje" o "curador" y aprovechamos para hacer una sopa de letras con adivinanzas que incuía buscar el nombre del libro número 741 de nuestra biblioteca, averiguar la denominación de la galería perenne o preguntarle a Claudio datos de los Museos.
Para finalizar el día jugamos al teléfono descompuesto con la dificultad de que el resto podía hacer ruido. Las frases a transmitir fueron extraídas de un libro de la biblioteca y trajeron consigo la noticia de que el teléfono se nos había descompuesto por completo. De los susurros "su regreso a Cuba","Una pintura debe ser algo","Todavía no existe soledad","Esta esfera surge como una estructura" y "casada con un diplomático"; recibimos: "Salicutana", "En la tinturería pasó algo", "Soli soli da","Lantango"y"Tanga Tifulmático". Pero bueno, incluso con la telefonía arruinada nos divertimos mucho. 

El sábado nos encontramos en el patio a transplantar con la buena noticia de que el día estaba precioso. Habas, rabanitos, perejiles, remolachas, acelgas, lechugas, achicorias, cebollas y otros cultivos: ¡a la tierra!

La previa

Ahora sí.

Riego colectivo y señalización de cultivos.

Armado de caparazón anti caracoles y palomas.
El encuentro siguiente nos demandó riego y mantenimiento. También nos encontramos con que debíamos despedir la muestra patrimonial construyendo nuestra propia forma o al menos buscando una posible. Es por eso que luego de volver al MAC trabajamos con puntos al azar, el trazado de líneas con diversos colores y la búsqueda de una forma. Nos quedó la sensación de que unir los puntos no fue encontrar sino buscar y eso es muy interesante ya que los diferentes trayectos de líneas y miradas dieron un sinfín de formas ligadas a la imaginación y la creatividad.



Buscando una forma.

Caracoles, grullas y aviones.


El último jueves nos encontró con la huerta protegida por un nylon, será un invierno frío y a los cultivos hay que cuidarlos, regarlos y darles un ambiente amigable.
Ya en la sala taller, apareció como por arte de magia una hermosa edición pequeñísima de la editorial Hyspamérica llamada "Soy la diatomea". Los niños del taller no la conocían (para ellos es la antigüedad), pero para los adultos fue llevarnos a ese incríble momento de comprar un alfajor y que viniera con un librito que nos abría el mundo de una fábula o a las características de la flora y la fauna.
Es así como tomamos la inciativa de hacer unas ediciones caseras similares a los libritos de Fabulandia pero con los cultivos de nuestra huerta.
Como cualquier escritor e ilustrador debíamos instruirnos previamente acerca de las particularidades de cada verdura de nuestra huerta y de los frutales del patio de los Museos, por eso iniciamos el juego de los personajes pero con nuestros cultivos.

"Soy la cebolla"
Dio mucha risa vernos con un cartel en al frente que dice: "soy el rabanito", "soy la achicoria" o "soy el perejil"; pero cuando dejamos de tentarnos nos pusimos a jugar para conocer características de la verdura, fruta u hortaliza que nos iba a tocar.
Las respuestas podían ser SI o NO,  algunas preguntas fueron: ¿Me pueden comer todo o solo una parte? ¿Hago llorar? ¿Tiño de color morado? ¿Soy de hoja? ¿Me comen lo de arriba o abajo de la tierra?.
Cómo último preparativo antes de la escritura aprendimos otras caractérísticas de cada cultivo como el nombre científico. Charla, debate, elección del fruto ¡y a trabajar!

Primera colección "Huerta de arte"

Acordeonada historia de Acelga y sus amigos.

Lechugódromo.

Si existe alguien como "rabanito", el padre debe ser "rábano".

Cebolla en su hogar y cebolla que hace autollanto.

¿Qué tul?
Zanahoria va en avión a Buenos Aires y maneja ella misma.
El próximo jueves nos espera la mejor parte: hacer y comer unos alfajores tan ricos como los que acompañaban a los libritos de Hyspamérica. Y a pronto futuro se viene una sorpresa: un artista local nos ayuda a construir el espantapájaros. ¡Hasta entonces!