jueves, 30 de julio de 2015

Finales, la muestra de Pablo Bernasconi





















"Destruyo para construir" nos contaba Pablo Bernasconi, en la charla de inauguración de Finales, la muestra. Y así nos empezaba a contar de su proceso creativo, en el que busca destruir, construir y reconstruir, a partir de poéticas y técnicas diversas, imágenes que funcionan como construcciones de nuevos significados, metáforas creadas para compartir representaciones. De ese modo, utiliza elementos para crear nuevas formas y nuevos sentidos.

En su obra, los conceptos se presentan extremadamente originales, resultando no solamente un fenómeno de comunicación, sino también desplegándose como materiales artísticos, abiertos a una pluralidad de nuevas significaciones.
Carne, botones, recortes, cáscaras de manzana, globos, jeans, zapatos, alambres: todo lo que lo rodea puede terminar en una ilustración.

Si buscamos en el diccionario de la Real Academia Española, ILUSTRACIÓN se define como: "Estampa, grabado o dibujo que adorna o documenta un libro."
Es verdad, una ilustración opera como un medio directo para comunicar, pero en las obras de Pablo Bernasconi encontramos una ilustración independiente, diciendo cosas que no dice el texto, y por lo tanto, aportando sentido a la obra.




















Aclarando que sus palabras se basan no en lo que es, sino en lo que a él le gustaría que fuese el rol de la ilustración, Bernasconi dice: "Creo que la ilustración tiene que intentar generar una visión de la idea, y no de un texto. Es decir, debe situarse en un plano paralelo para el que aporte contenido, y no se supedite a lo que plantee el texto. La ilustración no es un adorno, no debe tomarse como la decoración del texto sino como la interpretación gráfica de lo que se expresa en el contexto donde se va a ver. De esta manera se evitan redundancias, y se agrega contenido al lector. Todos ganamos".

Podría decirse que su idea de ilustración es "de crecimiento", de avance, de construcción. En esa búsqueda suele, mediante la técnica del collage, elegir material orgánico, "algo que si vos lo regás sigue dando ramitas nuevas". La ilustración entonces no acaba en sí misma, no queda fija, ni existe "original" para siempre o conservable. La imagen ocupa su lugar en la muestra o un libro, cumple su función, pero luego cada uno de los materiales con los que se realizó la obra, sigue su propio camino.

Causan sorpresa, entretienen, generan intriga. Despiertan la imaginación. Eso pasa con las ilustraciones de Pablo Bernasconi: vemos ahí la tierra, las hojas, el capitán, la vaca. Pero algo "no está en su lugar"... ¿De qué está hecha la cara de Rocky? Esa nariz, ¡¡¡¿no es acaso... un salame?!!! ¿De qué está hecho el caballo de Don Quijote? ¿Y esas mejillas rojas? Y ese piso... y esa ventana... y esa ballena.

Como suele suceder en el arte, las definiciones no alcanzan, no logran, por suerte, encasillar, etiquetar.
Y qué bueno que así sea.