miércoles, 16 de noviembre de 2016

Volúmenes del deseo. Sobre "Las condiciones de la materia (o los cuerpos posibles)" de Ramiro Ravasi


Por Jorge Moyano

“Lo dejaría todo por esta soledad”
Sor Juana Inés de la Cruz, Charly García, Luis Alberto Espineta

El proyecto es una continuidad de experimentos y ejercicios iniciados en un tiempo sin memoria, agitándose en el dilema de poder materializar el deseo en la fragilidad de la materia, en un trabajo repleto de desvelos, números y café, mucho café.
De alguna manera el ejercicio con la materia y sus posibilidades busca hacer frente a algo inicialmente imposible, corporizar en elementos ajenos al cuerpo humano, la angustia y el placer, no ya como representaciones o alusiones más o menos próximas, sino como entes portadores de dicha carga en sí mismos. Lo bueno, de alguna manera, es que en experimentos anteriores, que han funcionado como pequeños laboratorios asociados a la presente muestra, se han producido ciertos hallazgos o tropiezos que han dado muerte al tiempo, clavándolo en una pared de galería contemporánea. Ya no corren los minutos, sino otras numeraciones más filosas, que cubren cantidades de hojas en el suelo del taller, en los bolsillos de un abrigo gastado, o en la propia mente. Allí se desata la lucha más real, en la subjetividad deseante que se encuentra una y otra vez con el gran hueco infranqueable del deseo devorador.





El papel aparece como signo o cuerpo portador de las evidencias de la muerte del tiempo. En sus diversas etapas, el proyecto intenta dar cuenta de una especie de disección forense de los minutos y los segundos, en la misma materia, en una especie de historiografía íntima del tramado de las fibras y sus posibilidades, cristalizadas en el papel. Hay una intuición movilizando al proyecto, respecto de la búsqueda de la materia, que hace suponer que todo lo intangible, si alguna vez lograra tener cuerpo, sería de celulosa. Allí mismo habita la paradoja de buscar representar lo perdurable con las fibras tan frágiles y orgánicas de un elemento tan común como noble, en el mundo del arte. Así como la expresión Eucarística Cristiana se vale del pan como gesto y símbolo de representación de todo lo humano, para advenimiento de lo divino, el papel aparece como materia que contiene dentro suyo, la habitualidad y la simpleza de toda una historia de materialidad artística.
El secreto está en la punta de la lengua, es un apalabra, una forma que podría evidenciar todas las cosas, y pide salir a gritos. Es insoportable la existencia de una certeza tal, que permita condensar todas las dimensiones, y su existencia es, a su vez, infinitamente placentera. El placer de encontrar lo cierto y la soledad que genera la búsqueda del modo de comunicarlo, se revuelven en el cuerpo del artista, lo pliegan, lo retuercen en el lecho, lo desvelan, lo prenden fuego.
Hay un mar de medidas perfectas, de números áureos que podrían dar mejor y más sublime vida a la búsqueda que plantea el proyecto. Siempre habrá correcciones por hacer, ajustes, existen mejores elecciones para dar cuerpo a lo divino, pero en la lucha ordinaria por tal perfección la realidad se impone y esa podría ser la muestra más clara de la materialidad del deseo.   








Bienal Regional de Arte / 2016