martes, 3 de enero de 2017

Sobre Acopio de Agustina Quiles, por Jorge Moyano

Acopio

Allí donde esté tu tesoro,
allí estará también tu corazón”
MT. 6, 21

Las acciones de acumulación son una suerte de proyección íntima y singular que siempre revelan algo de lo que está en juego en nuestra existencia. Se acumula sobre la base de lo que queremos ser en el futuro, o sobre cierta idea de próxima escasez que nos circunda a todos los humanos. Arrinconar elementos en el fondo de una cueva primitiva, juntar presas para el invierno, llenar un galpón de recuerdos inútiles en el presente, pero que nos permitirán futuras acciones en el próximo mañana. Un extraño mandato primario compartido con toda variable animal, guardar para después.  

La posibilidad de condensar el tiempo, o su paso, su devenir, convertido en recuerdos, puede apreciarse en infinidad de objetos dispuestos para tales fines, como en fotografías o videos. Condensar el tiempo invertido físicamente en la producción de una tarea resulta una ambición de otro orden. Hace falta que una cierta materialidad frágil y ambigua aparezca como soporte del registro. Y esa materialidad es elocuente sobre el propio deseo de perdurabilidad puesto en juego.


Los trazos continuos, densos, constantes, encofrados en un arcón de papel de seda. El azul cobalto como máximo tesoro. El tiempo invertido en una tarea, el cansancio de la mano y su frotar de pastel sobre la seda, cierta desproporción en la fuerza, son todo lo que queda dentro de las arcas.
Algunos dirán que no es mucho, para otros es todo lo que hay, todo lo que se tiene. Lo que llena los propios graneros, que alimentarán la propia existencia.   


Jorge Moyano
Tutor BRA2016